¿Queremos comer comida italiana, pero no repetirnos con las archiconocidas pizzas? Pues bien entonces podemos decir con la boca bien grande "Bienvenidos a la Ostería Pastrani". El local exhibe una decoración que combina perfectamente las últimas vanguardias minimalistas con recursos y detalles más rococos que confieren al lugar un ambiente muy acogedor. Asimismo, podemos destacar del lugar el trato amable y distinguido del personal, pero sin resultar
empalagoso.
Los platos combinan perfectamente la materia prima clásica italiana con un toque actual e innovador, podríamos compararlo perfectamente con el efecto Dani García en la cocina tradicional malagueña. Los sabores son delicados y la pasta siempre en su mejor punto, "al dente", sin embargo, los platos resultan un poco caros y escasos.
Por otro lado, hay que destacar la gran calidad y variedad de la canastilla de pan que ofrecen. Elemento indispensable, a mi parecer, para dar un toque de calidad a cualquier plato, y que se echa mucho de menos en otros restaurantes y, especialmente, si son italianos.
Los postres también resultan exquisitos, pero se repite la misma dicotomía anterior caros-escasos.
Aún así es imprescindible visitar la Ostería Pastrani, merece la pena pagar un poco más por menos cuando la calidad de lugar y de sus platos supera la media.
Mi valoración es de cuatro coquinas: