martes, 30 de agosto de 2011



El Sardina recoge todo las características propias de un buen chiringuito de playa. A destacar que, a diferencia de todos los chiringuitos tradicionales, El Sardina expone su cocina al cliente a modo de una gran barra de acero. El problema es que a los comensales que les toque ese lado de la cocina, además de poder disfrutar del quehacer de los chefs, también sufrirá las inclemencias del calor excesivo. Con respecto a los platos podemos destacar la gran calidad de su fritura, especialmente los boquerones "especialidad malagueña por antonomasia", la ensalada de tomate natural, las coquinas y las gambas cocidas. Para aquellos que quieran dar un salto de calidad y permitirse un pequeño lujo (precio un poco excesivo) pueden optar por el rape. Lo sirven con la cabeza troceada y frita y la cola a la plancha, todo ello aderezado con patatas a lo pobre y cogollos de lechuga. La puntuación con respecto a la comida puede alcanzar las cuatro coquinas, pero la combinación con el lugar lo dejaría en tres coquinas. No menciono los postres porque son los típicos postres industriales. Se echa de menos una buena macedonia de frutas o postres caseros.


Noche en el chiringuito

¡Qué calor! ¿dónde cenamos esta noche? En el chiringuito... la noche prometía, pero nada más lejos de la realidad, el chiringuito El Sardiná, en la playa de los Álamos nos da la bienvenida sin saber cuál es nuestra reserva, ¡mal empezamos!




La mesa cerca de la plancha, ¡qué planchazo! ¿cómo para bajar la temperatura?, y la carta, la de siempre, sin sorpresas, nada extraordinario, sí el RAPE, pero sólo este pescaíto aunque venga con toda su cabeza es muy poco para venir desde tan lejos y el calor que continúa. Otro día será.




No, no es como para repetir.




Maribel.

lunes, 29 de agosto de 2011

Restaurante Chiringuito El Sardina de Torremolinos

Si estás en Málaga, no tienes más remedio que cenar en un chiringuito. Pero eso no tiene por qué ser sinónimo de sangría criminal y paella industrial. Muy cerca del campo de golf y de otros establecimientos de moda chill out, El Sardina se parece más a un restaurante que a un chiringuito de playa. Nada más llegar sorprendimos al jefe de sala (al menos eso parecía) llamando la atención a la cocina porque no le gustaba el aspecto de un plato de rosada a la plancha. Y eso nos gustó. Tan importante es la vista como el gusto. Luego la carta nos decepcionó un poco. Lo típico de un chiringuito, sardinas en espeto, boquerones, coquinas, tomates aliñados..., todo de buena calidad, pero excesivamente convencional. El calor del local (y eso que era de noche) y el ambiente (ni de chiringuito ni de restaurante) no predisponía a disfrutar de una comida tan malagueña. Pero entonces llegó el rape (la cabeza frita, la cola a la plancha) y se nos olvidaron todas las objeciones. La cabeza de rape frita con esmero (no la ponen en casi ningún sitio) es un placer de dioses (tan crujiente y tan sabrosa), y la cola a la plancha (más frecuente) hace el efecto de sano contrapeso (ya se sabe que los fritos por la noche no son nada buenos). Los postres mejor olvidarlos (de tan manidos). En fin, un chiringuito restaurante que merece la pena ser visitado por su rape. Lástima de tantas concesiones al tópico.