
El Sardina recoge todo las características propias de un buen chiringuito de playa. A destacar que, a diferencia de todos los chiringuitos tradicionales, El Sardina expone su cocina al cliente a modo de una gran barra de acero. El problema es que a los comensales que les toque ese lado de la cocina, además de poder disfrutar del quehacer de los chefs, también sufrirá las inclemencias del calor excesivo. Con respecto a los platos podemos destacar la gran calidad de su fritura, especialmente los boquerones "especialidad malagueña por antonomasia", la ensalada de tomate natural, las coquinas y las gambas cocidas. Para aquellos que quieran dar un salto de calidad y permitirse un pequeño lujo (precio un poco excesivo) pueden optar por el rape. Lo sirven con la cabeza troceada y frita y la cola a la plancha, todo ello aderezado con patatas a lo pobre y cogollos de lechuga. La puntuación con respecto a la comida puede alcanzar las cuatro coquinas, pero la combinación con el lugar lo dejaría en tres coquinas. No menciono los postres porque son los típicos postres industriales. Se echa de menos una buena macedonia de frutas o postres caseros.
